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  • María Lafosse

La cultura de la delgadez


Cuando ser delgado vale más que ser persona es que algo estamos haciendo mal. Es hora de re-pensarnos.

No se imaginan lo que me cuesta hablar de esto, porque escribo 300 hojas y empiezo a abarcar mas y mas temas relacionados que me ponen los pelos de punta…. A ver si logro sacar una idea más concreta para este post, y ya seguiremos con estos temas otro día.


Estar delgado no implica ser sano, ni ser bello, o exitoso, o más merecedor de cariño, o más divertido, relajado, amigable, ni más apto para un trabajo.


Empecemos porque delgado no se es, se está: a lo largo de la vida algunas personas se mantienen delgadas, otras nunca lo son y otras van y vienen. Pero la forma de tu cuerpo de hoy es sólo eso: una condición circunstancial y no algo que te defina como persona… en inglés el verbo TO BE significa “ser o estar”, por suerte nuestra lengua reconoce la diferencia inmensa entre esas dos palabras, usémosla bien y hablemos de ESTAR más o menos delgados.


Además, la salud no la define el peso de tu cuerpo. Si sos delgado porque comés sólo cinco medialunas al día no estás sano, ¡tampoco si comés sólo verdura! Tu cuerpo puede que tenga mucho musculo y poca grasa, haciendo que no te veas delgado, pero dándote más salud que cualquier flaco sin musculo. Si, hay gente delgada que tiene salud, pero no se debe a su delgadez sino a una colección de factores. Hablar de delgadez y de salud como sinónimos es como decir “mira que buen auto me compré” y mostrar una tuerca…


Bajar de peso no siempre es bueno: hay gente que por llegar a determinado talle pierde músculo que es de los tejidos que ¡más salud brinda! Hay gente que a su cuerpo no le sobra nada y vive con la sensación de tener de más, y otros bajan de peso porque viven con tanta angustia que no comen suficiente. Bajar de peso no es sinónimo de “algo bueno” o “algo sano”. Hay mucho contexto y mucho ser humano por mirar y en cada caso será diferente.


Delgadez y belleza… puffffff los cánones de belleza cambiaron y cambiarán a través de la historia, en algún momento ser flaca era sinónimo de enfermedad, de debilidad, y de falta de la femineidad que estaba dada por la grasa en caderas y pechos. Entonces pretender que todo cuerpo humano se adecue a “la moda actual” es como querer que todas las vacas tengan las manchas a la derecha porque ahora “se usa así” … no sé si hace falta aclarar que la biología no se adecua a la moda, y la moda debería adecuarse a lo hermosamente variable que es nuestra biología…


Además, nadie entra en los moldes de belleza. Quizás creen que las modelos sí pero no, una desearía tener la oreja más separada de la cabeza, otra los pezones menos rosados, y otra la uña del pie no torcida… NADIE entra en los patrones de belleza, como todo estereotipo nunca encaja por completo en una persona. Tendemos a pensar que hay que elegir el “más lindo” y llevar a todo el resto a ser así, imaginen que definamos que la profesión más linda es ser nutricionista (¡elegida al azar, claramente!) y todos estudian para nutricionista y somos todos nutricionistas…. ¿Quién me arregla el auto? ¿Quién construye mi casa? ¿Quién hará música para que escuchemos! En la naturaleza pasa los mismo: hace falta desde el árbol más grande hasta el microorganismo descomponedor más pequeño para que todo funcione, ser diferentes nos suma, nos potencia, nos hace que cada uno sea bueno en algo distinto para que podamos desarrollarnos todos hasta ser una mejor pieza de este rompecabezas que es la sociedad… intenten armar un rompecabezas donde sólo haya esquinas porque “son las más lindas”…no tiene sentido, ¿no?


Además, creer que la belleza es solo visual es denigrar al maravilloso universo que es el ser humano a algo menor a un objeto, porque hasta a los objetos les vemos más cosas que la forma: esta lámpara es linda pero es de pared y no de techo, usa muchas lamparita, no combina con el lugar en que la quiero, etc., etc.… imagínense con las personas donde las cualidades ya son mucho más importantes: es buena persona, es capaz de empatizar, es capaz de desempeñarse en lo que necesito (un trabajo, una manera de ser pareja, un compañero de deporte)… la delgadez no es sinónimo de belleza porque reducir la belleza a lo superficial es de necios, dejemos de usar mal ese término y empecemos a mirarnos y pensarnos de manera diferente: parate frente al espejo y pensá “¿cómo me siento?”, “qué lindo se me ve ser feliz”, “me hace lindo mi amabilidad, mi capacidad de escuchar, mi manera de ser amigo, o el buen gesto que tuve con otros”. Y después que aprendas a medir el grado de satisfacción que generas por esas cosas, mira al resto y vas a ver cuánta más gente hermosa hay en este mundo.


Por último, porque podría seguir mucho más, pero en algún punto tengo que cerrar: la delgadez no es sinónimo de felicidad. Tuve pacientes que después de bajar lo que querían me dijeron con ojos tristes “todavía me siento vacío e insuficiente”, y tuve pacientes con mucho sobrepeso que irradiaban felicidad por los poros... la felicidad está sin dudas cuando conectamos con lo más humano que tenemos y nos ocupamos de ahí acomodar lo que haga falta, y no acomodando los números en la balanza. Tenemos un cuerpo con una biología maravillosa, es cierto, pero SOMOS MUCHO MÁS QUE UN CUERPO.

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