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  • María Lafosse

30 tips para tener una sana Navidad

Actualizado: 24 dic 2018

Antes que nada: todos estos tips los podes usar para cualquier evento, reunión o festejo!

1- Planificar que haya algunas ensaladas ricas que te gusten para comer antes o durante la comida, anda probando cuales podrían ser para ya tenerlas en mente… ¿espinaca con nueces y queso en hebras? ¿Chauchas con queso blanco y roquefort? ¿rúcula con champiñones y tomates cherry?

2- Hacé las preparaciones un poco más saludables: usa mayonesa light en vez de la común (hasta podés mezclarla con queso blanco y ya es mucho menos), que haya ensalada de frutas como o entre los postres, compra bebidas sin azúcar, no compres cantidades exageradas de confituras y turrones, etc.

3- No exagerar con la variedad de platos y la cantidad de cada preparación. Se pueden hacer algunas preparaciones para el 24, otras para el 25, unas para el 31 y otras para el 1ero, no hace falta que la mesa desborde de comida para celebrar porque de hecho lo que celebramos no es la comida, ¡aunque a veces pareciera tener el protagonismo! Planificá con todos los que van a llevar comida!

4- Pensa qué conviene que sobre y cociná acorde a eso: por ejemplo, mousse de chocolate chiquito y ensalada de frutas grande, si hacen asado que sobre carne y no chorizos.

5- Y evitar comer todos los días algo de más: el 24, 25, 31 y 1ero sabemos que comeremos algo de más, pero si nos damos los gustos desde 1 de diciembre al 6 de enero ya es mucho.

6- Acordarse de que lo lindo de las fiestas y las reuniones no es la comida, sino el momento compartido con las personas que queremos, sino pasaríamos las fiestas con cualquier persona que cocine rico, ¡aunque no lo conozcamos! Tener bien presente esto: lo importante no está en la mesa, ¡sino en las sillas! Así que, en vez de estar mirando la mesa con tensión, levanten la mirada y pongan su atención en disfrutar con quienes los rodean.

7- Reflexionemos acerca del lugar que tendrá la comida en nuestra Navidad. ¿Será el centro de todo? ¿Nos juntamos sólo para comer? ¿Y si mejor hacemos menos preparaciones y tenemos una previa más tranquila, con menos corridas? Podemos disfrutar de estar con nuestros seres queridos aunque no haya 9 platos diferentes y 3 postres.

8- En las sociedades que vivieron guerras o que recibieron a los inmigrantes de esas guerras es común que las celebraciones se hagan en abundancia de comida. Quien haya vivido la escasez se sentirá tranquilo y contenido en saber que hay suficiente y más, y es entendible que lo viva así. Pero esos simbolismos de prosperidad que arrastramos de nuestros abuelos y ellos de sus padres, están fuera de contexto con la realidad de salud que tenemos hoy: más de la mitad de la población mundial tiene exceso de peso, en Argentina y en España también se cumplen esos índices. Cambiar nuestra forma de celebrar puede brindarnos calidad de vida, hacernos tener una vejez más saludable, permitirnos disfrutar más años de nuestros seres queridos, de nuestros proyectos, de la vida. En algún punto tenemos que romper ese “ay no será poco”, el “por las dudas un poco más” y dejar de temer al hambre. Que alguien se haya quedado con ganas de comer una segunda porción de tal cosa no es hambre, que no quedemos que explotamos no es hambre, que no sobre bastante no es hambre. Aprendamos a celebrar y celebrarnos sin perder el bienestar de nuestro cuerpo, disfrutando, sí, pero lo necesario, sin abusos y sin que implique perder nuestra salud.

9- Los seres humanos comemos hasta vaciar las fuentes, es como un instinto para aprovechar cuando en nuestro ambiente hay comida disponible. El problema es que ahora hay mucha más comida disponible de la que necesitamos, así que somos nosotros los que debemos regularnos.

10- Acordarse de que con la comida hay dos momentos de placer: el momento de comer algo que nos gusta, que dura unos 20 a 30 minutos, y el momento de disfrutar lo que la comida genera en el cuerpo: sentirse bien, tener salud, estar a gusto con tu cuerpo… ¡y este momento dura las otras 23:30 hs del día! Hay que aprender a balancear para poder sentirse bien con ambos momentos, no es uno u otro, sino el disfrutar de comer lo que nos gusta en la medida que nos permita disfrutar también de nuestra salud y bienestar...

11- Para poder frenar cuando estamos comiendo no hay que pensar “no TENGO que comer más” o “no DEBERÍA comer más”, porque si no se vive como una privación, y así ¡tienta más! Es simplemente un “ahora no, por hoy es suficiente, otro día vuelvo a disfrutarlo”, acordate: ¡no es la última vez en la vida que vas a comer esa comida!

12- No hay necesidad de probar todo, elegí qué comidas disfrutas más y quedate con esas. Yo suelo pensar “¿realmente lo voy a disfrutar?”, porque muchas veces nos dan ganas sólo porque está ahí! Pero cuando cedo un poco de mi salud es con cosas que realmente valen la pena, a algo que no disfruto tanto prefiero no regalarle mi salud.

13- En vez de comer una porción grande dividí esa porción en dos días, y así tenés dos días de comer lo que te gusta, por ejemplo podés comer un poco de pan dulce para probarlo a la noche y guardarte el resto para desayunar mañana!

14- Pensar que entre las fiestas está bueno aprovechar a comer sano para que no sean demasiados días de comer de más. Así comamos algo de lo que sobró podemos hacer porción chiquita y siempre acompañarlo con verduras.

15- A veces viene bien romper la estructura: si comemos estas comidas especiales sólo para las fiestas entonces esos días queremos comer mucho. Pero si hacemos estas preparaciones durante el año (poca cantidad no fuentes inmensas, de vez en cuando) vamos a aprender a disfrutarlas sin sentir que es nuestra única oportunidad de comerlas.

16- Es bueno hacer actividades que disfrutemos, es una época muy de locos y si no tenemos cable a tierra toda la tensión se traduce en la comida como premio del día: a buscar pequeños momentos de desenchufe (buen motivo para sostener la actividad física) y de disfrute, así la comida deja de ser lo único bueno del día.

17- Brindemos deseándonos “salud”, pero también recordemos que la salud es algo que se construye de a pequeños hábitos. Hay que aprender a disfrutar de construir nuestra salud, y en vez de vivirlo como tortura, sentirlo como una manera de querernos a nosotros mismos, de bienestar y de progreso personal.

18- Comer lo que te gusta y no “lo que menos engorda”, pero poco, porciones chicas.

19- Con las mesas de varios platos y las confituras servirse en un plato/compotera lo que se va a comer. Cuando te servís un poco y comes, y otro poco y comes, y otro poco y comes tu cerebro ve platos “con un poquito nada más” y le cuesta medir cuándo es suficiente. En cambio si armas tu plato antes de empezar a comer el cerebro ya registra que la porción será suficiente, o inclusive de más, pero elige la cantidad sabiendo! Picando de a poquito no hay medida ni registro mental de cuánto se come.

20- Comer tranquilo y despacio, disfrutar los bocados, del sabor, de lo que estás comiendo. Primero por disfrutarlo, comerlo en dos bocados le quita la satisfacción. Y segundo porque le damos tiempo al cuerpo que nos avise cuándo es suficiente, que es un proceso que sucede recién 30 a 40 minutos después de que empezas a comer.

21- Comer hasta estar satisfecho y no hasta no poder más. No es la última vez que vas a comer esa comida, de hecho si comes poco entonces podés volver a comerla dentro de poco tiempo! Ponele fecha: a fines de enero hacemos otro vitel, y sumale el “hoy ya lo disfruté, otro día como de nuevo”

22- Medianamente sabemos qué hay de comida y qué nos gusta más: si el postre que hay te puede entonces pensá en comer un poco menos de comida para no llegar súper lleno al postre: elegir antes de empezar es más fácil que medirse mientras comemos.

23- No comas si no tenés hambre. Al pan dulce en general ya llegamos súper satisfechos, es mejor guardarse una porción para el desayuno de mañana que comer sólo porque está. Prefiero que trafiques comida (de lo de tus suegros a tu casa) a que no respetes la saciedad del cuerpo y restes en salud.

24- Saber disfrutar de la comida de una manera que saludable es evitar que nos haga mal a la mente (por tensión, por culpa, por sentirse todo el tiempo teniendo que aguantarse las ganas) combinado con poder elegir cantidad y calidad para que no nos dañe el cuerpo. Eso es cuidarse, quererse, tener salud y sentir bienestar. No confundas salud con privación, con cuerpos delgados, con caber en un molde, con lo tremendamente estresante que es la búsqueda de hacer “siempre absolutamente todo bien”. Ser personas ya es más que suficiente, ahora a buscar el punto medio para sentirte feliz y sano.

25- El 30% de los alimentos que se producen en el mundo se tiran a la basura! Imaginate tu mesa de Navidad y tira un tercio a la basura. Hay que planificar bien las compras, acordate que tiene que entrar todo en la heladera, que comprar de más cuando hay taaanta comida dando vueltas hace que muchas cosas terminen podridas en un cajón o tupper. Producir alimentos desgasta los suelos y ésto ya es un serio problema ecológico en el mundo, pero además: realmente hace falta organizarnos mejor, todavía hay gente que no todos los días tiene un plato de comida. De hecho, con sólo la mitad de la comida que se tira a la basura podríamos terminar con el hambre de toda la humanidad. Consumo responsable es cuidar tu cuerpo y también la sociedad y el ambiente que te rodean.

26- No llegar con hambre, ante semejantes cenas es importante haber hecho desayuno, almuerzo y merienda, sino ¡llegamos como Godzilla! Aprovechen a hacerlos con frutas y verduras, y guardarse los gustos para la cena.

27- Detenerse unos minutos antes de volver a servirse o seguir comiendo. Respirar, disfrutar de la gente, del momento y fijarse si realmente necesitas comer más o simplemente comes porque es rico, hay que hacerle un poco más de caso a los avisos de saciedad del cuerpo y no a los antojos de la mente.

28- Toma distancia de la mesa (la silla un poco más atrás), o llevá tu plato y cubiertos a la cocina cuando termines: quedarse 3 horas de sobremesa con la comida en frente hace que sigamos comiendo sin hambre. Intentá encontrar algo que marque que ya terminaste de comer, yo suelo correr el plato hacia el centro de la mesa, con ese gesto cierro el momento de comer aunque otros sigan comiendo o haya más comida.

29- Consumo responsable es cuidar tu vida y respetar la de los demás: si vas a TOMAR ALCOHOL NO MANEJES. Pasar una fiesta sin alcohol no ha matado a nadie, manejar en estado de ebriedad a un montón de gente. La copa vacía de hoy evita la silla vacía de la próxima navidad.

30- ¿Y qué pasa si no pudiste con nada y sentís que comiste de más? ¡Pues nada! Sirve para ver que faltan herramientas para manejarte de una manera que te haga sentir bien ¿Subiste de peso? Podes bajar de forma saludable, y no sólo tomando licuados por una semana. Dos o cuatro comidas no determinan tu salud sino lo que haces durante el año, más atención a lo que comemos entre año nuevo y navidad y listo! Así que si las cosas entre fiestas no salieron como querías pensá que puede ser el punto de partida para buscar el camino hacia una sana manera de vivir a lo largo del año.

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